Cómo procurar el bienestar de la salud mental de su adolescente o preadolescente



¿Su adolescente o preadolescente se está comportando de manera más distinta de lo habitual?

Sí, probablemente esto parezca una pregunta capciosa. El énfasis está en la palabra más. Por ejemplo, ¿Su hijo de catorce años, que suele ser muy responsable, olvidó sacar al perro de nuevo, olvidó dos tareas de clase seguidas y acaba de reprobar un examen en su materia más fácil? ¿O tal vez tu hija de once años extrovertida y divertida ha comenzado a encerrase en su cuarto durante horas y, cuando sale, es cada vez más común que tenga arranques de comportamiento agresivos?


Los cambios que están atravesando sus hijos no desaparecerán si los ignora. Y con los tiempos desconcertantes que hemos vivimos ya hace más de un año y medio, necesitamos ocuparnos del bienestar de nuestra familia ahora más que nunca. Este blog tiene el propósito de brindarle algunos consejos para procurar el bienestar emocional y mental de sus hijos.


Permanecer atento a las señales de advertencia

Los preadolescentes y adolescentes tienen necesidades de desarrollo diferentes a las de los adultos. Se encuentran en una fase de la vida en la que las conexiones con sus compañeros son increíblemente importantes. Dependiendo de su edad, etapa y nivel de madurez, es posible que su adolescente o preadolescente no comprenda completamente cómo los últimos meses han impactado su entorno. Además, al entrar en la pubertad experimentarán cambios de humor debido a cambios hormonales que no tienen nada que ver con la pandemia. Es importante estar atento a estas señales, especialmente si interfieren con sus actividades diarias.


  • Cambios en el desempeño escolar.

Es posible que su hijo se esté rezagando en la escuela. Incluso si su hijo no es un estudiante "perfecto", observe los cambios en su desempeño continuo. Una mala calificación ocasional es una cosa, pero es completamente diferente si su hijo comienza a bajar su rendimiento académico.


  • Cambios en el sueño.

Su hijo puede tener problemas para dormir, despertarse a media noche o dormir demasiado. Tal vez algo más está sucediendo con ellos si prefieren pasar la mayor parte del tiempo en su cama.


  • Intenso mal humor.

Su hijo puede pasar mucho tiempo triste o enojándose constantemente. Si este tipo de comportamiento continúa durante al menos dos semanas, su hijo podría estar luchando contra la angustia mental o emocional.


  • Pérdida de interés en las actividades que disfruta.

A los adolescentes les gusta divertirse los fines de semana con sus amigos o realizar actividades para ser más sociales. Sin embargo, experimentar luchas como la ansiedad, la desesperación o la depresión puede hacer que pierdan interés en las cosas y las personas que alguna vez disfrutaron, provocando un aislamiento extremo.


  • Cambios en el apetito o el peso.


Si su hijo casi no come, o acumula comida o si observa fluctuaciones en su peso, podría estar luchando emocionalmente con una preocupación relacionada con la comida.




Hacer preguntas


Una vez que observe señales de que su hijo puede estar lidiando con alguna situación, es hora de hacer preguntas. Puede parecer incómodo al principio, pero es mejor hacer una pregunta de manera imperfecta que no hacerla en absoluto. La clave aquí es motivarlos a compartir sus emociones. Una forma de crear una conexión ser el primero en compartir. Primero, comience platicando acerca de cómo fue su día. Esto ayudará a su hijo a establecer la confianza de que puede acudir a usted. Luego, puedes preguntarles si pueden compartir algo sobre su día.


Evite hacer preguntas como: "¿Estás bien?" ya que obtendrá una respuesta corta, “Estoy bien". En cambio, hágales preguntas que involucren respuestas algo largas como:

"¿Cuál fue tu parte favorita de tu día?"

"¿Qué fue lo difícil de tu día?"

"¿Qué te preocupa particularmente el día de hoy?"

"¿Cuándo fue la última vez que saliste con tus amigos?"

"¿Cuándo fue la última vez que saliste a hacer ejercicio?"

"¿Cómo puedo animarte o apoyarte mejor para seguir adelante?"


Esto debería propiciar un diálogo entre ustedes dos.



Ofrecer validación en lugar de soluciones


Dependiendo de cómo responda su hijo, como padre, es posible que se apresure a ofrecer una solución para evitar que su preadolescente o adolescente tenga dificultades. Sin embargo, lo que sea por lo que esté pasando su hijo a menudo es demasiado complejo para tener una solución simple.


Una de las cosas más productivas que puede hacer cuando su hijo está luchando emocionalmente es escuchar. Evite dar consejos, hacer declaraciones cliché o asesorarlos agresivamente sobre qué hacer para salir de la depresión. A menos que pidan orientación específicamente, es mejor escuchar lo que tienen que decir sin interrupciones ni juicios. Es genial para su hijo saber que lo está escuchando y tomando en serio lo que dice.


Valide que comprende que la está pasando mal y felicítelo por sus esfuerzos. Recuérdele que siempre está ahí para ayudarlo.

La validación no significa necesariamente estar de acuerdo con el panorama que tiene su hijo de la situación. En cambio, la validación es una herramienta de comunicación que ayuda a direccionar la base de la relación entre padres e hijos adolescentes.


Cuando tenga una relación estable y enriquecedora con su hijo, se sentirá más cómodo acudiendo a usted en busca de ayuda cuando esté en problemas.


Proporcionar a su hijo otros recursos

En términos generales, mantenga en privado todo lo que su hijo comparta con usted. Asegúrese de no defraudar su confianza al compartir los detalles personales de sus problemas con alguien más a menos que sea necesario.


Si su hijo comparte algo que lo pone a sí mismo o a otra persona en peligro, busque ayuda de un profesional. Si comparte con usted alguna situación que no entra en esa categoría, pero su hijo prefiere resolverlo con otra persona, trate de no tomárselo como algo personal. Simplemente refiéralos a otro adulto como un terapeuta, un pediatra, o un asesor escolar. Lo importante es que su hijo obtenga el apoyo que necesita.


Por incómodo que pueda parecer al principio, el estar pendientes de la salud mental y emocional de nuestros adolescentes les permitirá afianzar su confianza y construir una relación mucho más estrecha y sólida.


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