Ayudo a mis preescolares a navegar en sus emociones.


Recuerdo mi primera taza de café.

Había bebido ocasionalmente café (con mucha crema y azúcar). Luego, en un viaje, un amigo me invitó a probar una taza de café francés recién molido, tostado oscuro con un toque de crema espesa.

Ahí fue cuando me enamoré del café. Todavía comparo cada taza de café que tomo con ese asombroso momento de descubrimiento.

Como adulto, estos momentos aparecen de vez en cuando.

Para un niño pequeño o en edad preescolar, todos los días están llenos de experiencias nuevas.


Una hoja color anaranjado que se cae del árbol.

La sensación de estar en un columpio al punto que parece que tocas una nube.

Un conjunto de vías de tren de juguete que encajan entre sí.

Enterrar los dedos de las manos y los pies en la arena.


Estos nuevos descubrimientos le brindan a tu hijo un intenso placer cada día.

Pero debemos reconocer la otra cara de esta etapa.

Cuando el columpio se detenga, es posible que sientan que nunca volverán a experimentar esa sensación.

Cuando se acabe la naranja, ¿habrá alguna vez otra?

Una picadura de abeja podría doler por el resto de sus vidas.

Y cuando tiene que comer un hot cake con miel en lugar de mermelada, es muy posible que el mundo se acabe en ese mismo momento.

Como adultos, cuando tenemos un día difícil, por frustrante que sea, sabemos que mañana tiene el potencial de ser un buen día.


Los niños en edad preescolar simplemente no tienen la experiencia de vida para ver más allá del presente. La emoción del momento es su realidad. En lo que a ellos respecta, lo que sienten en el momento es como se sentirán siempre.

Es posible que no puedas arreglar el sándwich que cortaste en triángulos en lugar de cuadrados. Pero hay algunas formas de ayudar a su hijo a navegar por su mar de sentimientos intensos.


1. Sé una presencia sólida y estable en la tormenta.

No descartes la emoción de tu hijo, pero no te dejes arrastrar por ella.


2. Una vez que haya pasado la avalancha de emociones, ayuda a tu hijo a construir una nueva perspectiva.

Recuérdales alguna vez que sucedió algo similar y los resultados. “Te raspaste la rodilla y te dolió un poco. Pero luego hizo una costra y mejoró ".

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