Aprendizaje Efectivo


Uno de los objetivos que se suelen plantear los docentes al diseñar e implementar estrategias de enseñanza- aprendizaje, es que los alumnos logren conocimientos significativos y efectivos. En la actualidad, se busca transitar del aprendizaje memorístico, hacia uno que realmente tenga significado y sea aplicable a la realidad y contexto donde se desenvuelven los estudiantes.


Cuando hablamos de aprendizaje efectivo, estamos refiriéndonos a aquel que le permite al niño construir su propio conocimiento, a través del significado de todo lo que le rodea.


De esta forma, no olvidará lo que aprende y será sujeto activo y responsable de sus procesos de conocimiento a lo largo de toda su vida.



¿Cómo se produce el aprendizaje efectivo?


Cuando los individuos nos exponemos a nueva información, nuestro cerebro suele relacionarla con los conocimientos previos que tenemos y que podrían sernos útiles para la mejor comprensión de este nuevo concepto.


Estos procesos forman un aprendizaje efectivo, puesto que nos llevan a crear un contenido a través de la experimentación, al tiempo que lo relacionamos con experiencias previas, activando el sentido y la lógica.


Lo que sucede después en esta interrelación entre lo nuevo y lo viejo es que se retroalimentan, se enriquecen e incluso, se modifican. Gracias a este proceso, somos capaces de llegar a conclusiones propias y se consigue un aprendizaje efectivo.


La comprensión de los conceptos es total y hace que permanezca en la memoria de los más pequeños y que sienten las bases para nuevos aprendizajes cada vez más elaborados. Les servirán de marco y de contexto para enfrentarse a situaciones diferentes.


¿Cómo lograr un aprendizaje efectivo en los niños?


Respeta sus tiempos: Cada niño tiene un proceso madurativo distinto y es muy importante respetarlo.


Permite que se equivoque: No le corrijas constantemente, ni evites que se equivoque para eludir la frustración. Es el propio niño el que se da cuenta de que se ha equivocado en algún punto del proceso al ver que no ha obtenido el resultado adecuado. Esto les hace razonar y aprender de sus errores.


Hazlo pensar: Una de las partes clave del aprendizaje efectivo es ayudarlos a razonar a través de preguntas. Es importante que se cuestionen la vida en general, a que busquen explicación a todo lo que les rodea y a que su curiosidad nunca se apague.


Atento a sus motivaciones: Los individuos aprendemos a través de cualquier situación. No juzgues sus gustos; todo es útil para fomentar el aprendizaje efectivo.


Celebra sus logros: Nada más motivadores que ser consciente de que estás consiguiendo lo que te propones. A veces ellos ni siquiera se dan cuenta de lo mucho que han aprendido; otras, necesitan validar sus conocimientos a través de ti.


Conclusiones


La labor educativa no parte de cero, puesto que los alumnos tienen una serie de experiencias y conocimientos que afectan su aprendizaje y pueden ser aprovechados para su beneficio; lo cual implica que, para que adquiera significado la nueva información, se debe construir el conocimiento a partir de los conceptos y aprendizajes con los que cuenta el alumno. Cuando estos saberes ya existentes se relacionan con la nueva información, no en una suma de conceptos, sino en una vinculación interactiva, se genera el aprendizaje.

Para favorecer el aprendizaje efectivo, el adulto debe convertirse en un mediador del conocimiento, más que un transmisor.


Para ello es necesario que plantee situaciones que motiven a los alumnos, no debe olvidar tomar en consideración el contexto en que se desenvuelven, así como emplear de manera sistemática los materiales que tienen al alcance.


Finalmente, el trabajo colaborativo juega un papel esencial en la promoción de los aprendizajes significativos, por lo que es necesario incorporarlo de forma recurrente en el aula.




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