Aprendizaje Efectivo


Uno de los objetivos que se suelen plantear los docentes al diseñar e implementar estrategias de enseñanza- aprendizaje, es que los alumnos logren conocimientos significativos y efectivos. En la actualidad, se busca transitar del aprendizaje memorístico, hacia uno que realmente tenga significado y sea aplicable a la realidad y contexto donde se desenvuelven los estudiantes.


Cuando hablamos de aprendizaje efectivo, estamos refiriéndonos a aquel que le permite al niño construir su propio conocimiento, a través del significado de todo lo que le rodea.


De esta forma, no olvidará lo que aprende y será sujeto activo y responsable de sus procesos de conocimiento a lo largo de toda su vida.



¿Cómo se produce el aprendizaje efectivo?


Cuando los individuos nos exponemos a nueva información, nuestro cerebro suele relacionarla con los conocimientos previos que tenemos y que podrían sernos útiles para la mejor comprensión de este nuevo concepto.


Estos procesos forman un aprendizaje efectivo, puesto que nos llevan a crear un contenido a través de la experimentación, al tiempo que lo relacionamos con experiencias previas, activando el sentido y la lógica.


Lo que sucede después en esta interrelación entre lo nuevo y lo viejo es que se retroalimentan, se enriquecen e incluso, se modifican. Gracias a este proceso, somos capaces de llegar a conclusiones propias y se consigue un aprendizaje efectivo.


La comprensión de los conceptos es total y hace que permanezca en la memoria de los más pequeños y que sienten las bases para nuevos aprendizajes cada vez más elaborados. Les servirán de marco y de contexto para enfrentarse a situaciones diferentes.