15 Cosas que aprendimos este 2021




Ha sido un tiempo loco, lleno de experiencias y desafíos para los que ninguno de nosotros podríamos haber estado preparados.


Pero hagamos una pausa para pensar en algunas lecciones valiosas que muchos de nosotros aprendimos.


Todos tenemos algo que aportar.

Todos los tutoriales en internet son increíbles. Aprendes a cocinar, hacer reparaciones, encuentras miles de peinados, todo al ver a personas que comparten sus habilidades digitalmente.


El aislamiento puede generar ansiedad o depresión.

Muchos de nosotros experimentamos insomnio. Los "qué pasaría si" comenzaron a apoderarse de mis pensamientos. ¿Qué pasa si la vida nunca vuelve a la normalidad? Me despertaba todas las mañanas con una sensación de temor.

No fue hasta que comencé a conectarme de manera significativa con otras personas que me di cuenta que había pasado demasiado tiempo dentro de mi propia cabeza. Es importante salir de nuestros pensamientos e invertir en los demás.


Podemos estar en casa.

Ahora que se han reanudado muchas de las actividades de los niños, muchos padres de familia han tenido que ir retomando diversas actividades día con día. Recuerdo aquellos primeros días cuando no salíamos de nuestras cuatro paredes durante días y días. Parecía imposible en ese momento, pero lo logramos. Y, a su manera, siempre estaremos agradecidos por ese tiempo juntos con nuestra familia. Me sirve como un recordatorio ahora que puedo quedarme en casa. No tengo que llenar mi calendario de actividades, de hecho, no debería.


Sobre el personal en el campo médico.

Mientras muchos de nosotros llevábamos a cabo reuniones de Zoom en pijama, los médicos, enfermeras y técnicos de emergencias, se lanzaban de cabeza hacia las líneas del frente de la batalla contra el COVID.


La importancia de los maestros en la sociedad.

Tal vez algunos padres estaban equipados para enseñar a sus hijos, la realidad es que la mayoría no lo estaba. Y eso está bien. La mayoría de los alumnos paulatinamente han ido retomando sus actividades presenciales en el colegio y esto ha aligerado las actividades y organización de muchos padres que también han ido retomando la rutina diaria.


En realidad, no podemos hacerlo todo.

Con el inicio de la pandemia, muchos comenzaron a asumir roles nuevos. No nos tomó mucho tiempo darnos cuenta que por mucho que queramos "hacerlo todo", no podemos hacerlo todo a la perfección / padres / maestros / cocineros / planificadores / amigos. De hecho, necesitamos ayuda de vez en cuando, en cuarentena o no. Eso no nos convierte en un fracaso. Nos convierte en seres humanos.


A veces necesitas llamar a alguien.

Soy de la mentalidad de que, si algo se puede decir en diez párrafos o menos, es una conversación de texto. Pero después de no escuchar las voces de las personas que me importan durante semanas, necesitaba algo más. Una vez que comencé a llamar a la gente por teléfono, me di cuenta de cuánto más significa hablar en lugar de enviar mensajes de texto.


Las rutinas son útiles, pero no debemos aferrarnos a ellas.

Soy una persona bastante rutinaria. Establecer un horario, con objetivos y tareas que se pueden tachar de una lista. En este tiempo toda la normalidad voló por la ventana. Aprendí que, si bien es saludable tener rutinas, si la vida te lleva en una dirección diferente, a veces tienes que seguirla.


Internet no es malo.

Bueno, no todo Internet lo es. Fue increíble cuando las personas y las organizaciones comenzaron a ofrecer contenido gratuito en línea para alegrar el día de otra persona. Visitas a museos, conciertos, lecturas de libros, tutoriales de arte. Internet nos proporcionó un vehículo para la alegría.


Aprendamos a construir puentes.

Todas las diversas opiniones salieron a relucir durante la pandemia. Pero esto es en lo que medite: las personas son más importantes que un punto de vista. Fueron mis relaciones las que me mantuvieron atravesando los tiempos oscuros de la cuarentena. No mis opiniones.


Todo puede cambiar de la noche a la mañana.

Sabemos esto cognitivamente, ¿verdad? Pero experimentar esta pandemia nos enfrentó a esta realidad. Me hizo reconsiderar mis prioridades. Todo lo material de repente pasó a un segundo plano frente a nuestras relaciones. Y así debería ser.


Está bien no estar bien.

Aprendí a dejar de preguntarles a mis amigos: "¿Cómo estás hoy?" Porque todos estaban muy mal. Además, aprendí a ser más específico cuando me comunicaba con otras personas: "¿Dormiste anoche?" "¿Puedo hacer algo por ti hoy?"


Aceptar

Esto es difícil. Pero siempre habrá circunstancias que escapen a nuestro control. El aceptar una situación puede parecer como darse por vencido, pero no lo es. Entender que ahora mismo es todo lo que tienes, pero que el presente sigue siendo importante.


Desechar las FAKE NEWS

En los últimos años circulan cada vez más tantas historias y noticias que no son necesariamente verdaderas. Los niños acuden a nosotros con noticias e historias que sabemos que no pueden ser verdad. Esto debe de convertirnos en miembros responsables de la sociedad y verificar lo que se dice nosotros mismos.


Necesitamos hacer comunidad.

Al menos, creo que todos podemos dejar el 2021 con una comprensión más profunda de nuestras propias vulnerabilidades. Y una, innegable necesidad es la de comunidad. Es la sensación de que no somos los únicos que estamos luchando. Es la sensación de que no tenemos que caminar a través de la oscuridad o el miedo por nuestra cuenta. Es saber que cuando pasa algo, bueno o malo, tenemos a alguien con quien compartirlo. Todos necesitamos comunidad. Lo necesitamos ayer, hoy y mañana.


Sobre todo, entremos al 2022 sabiendo que somos mejor de lo que éramos años pasados. Miremos hacia atrás este 2021 que dejamos, agradecidos por el hoy.

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